lunes, 23 de enero de 2017

ANA FRANK

BIOGRAFIA DE ANA FRANK

(Anne Marie Frank; Frankfurt, 1929 - campo de concentración de Bergen-Belsen, Alemania, 1945) Joven de origen judío que dejó testimonio en un famoso diario de los dos años que vivió oculta con su familia para escapar al exterminio nazi. Hija de una familia germana de origen judío, se trasladó con los suyos a los Países Bajos con la llegada de Hitler al poder en 1933. Durante la Segunda Guerra Mundial, después de la invasión alemana de Holanda en 1940 y de padecer las primeras consecuencias de las leyes antisemitas, Ana y su familia consiguieron escondrijo en unas habitaciones traseras, abandonadas y aisladas, de un edificio de oficinas de Ámsterdam, donde permanecieron ocultos desde 1942 hasta 1944, cuando fueron descubiertos por la Gestapo.

Ana Frank
Ana llevó un diario de ese período de reclusión, que su padre, único superviviente de la familia, dio a conocer acabada la guerra, después de que Ana y el resto de la familia hubieran sido detenidos y confinados en un campo de exterminio, en donde murieron. El Diario constituye un conmovedor testimonio de ese tiempo de terror y persecuciones. Albert Hackett y Frances Goodrich lo adaptaron al teatro, y George Stevens lo llevó al cine en 1959.
El Diario de Ana Frank
En el Diario, Ana Frank imagina que escribe a Kitty, una amiga hipotética, para contarle las peripecias de su vida en el escondrijo donde vivió desde el 14 de junio de 1942 al 4 de agosto de 1944, cuando la Gestapo descubrió la "dependencia secreta" en la que vivían la familia Frank (compuesta por los padres, por Ana y por su hermana mayor Margot), la familia Van Daan (la madre, el padre y su hijo Peter) y el dentista Dussel, con la vana esperanza de escapar a la captura de los nazis.
Ana cuenta la vida en aquellos pocos metros cuadrados del refugio en que la convivencia de ocho personas, arrancadas de la vida normal, planteaba tantos y tan delicados problemas, y narra el desarrollo de la existencia cotidiana con tal sencillez, fuerza y verdad, que ello constituye el primer encanto de estas páginas. Alejada de sus coetáneos y de los intereses que sonreían a su exuberante juventud, pero también, aunque a la fuerza, de la barbarie del momento, la autora-protagonista mira y juzga las cosas con un candor que subyuga.
En las páginas del Diario, a menudo alegres y divertidas, asistimos al desarrollo intelectual y físico de una muchacha, a la variedad de sus problemas, de sus estudios y diversiones a pesar de su reclusión, a sus relaciones y a sus juicios sobre sus familiares y compañeros de aislamiento y sobre los hombres en general. Los acontecimientos y fases alternas de la guerra y de la política mundial, tal como lograban llegar a aquel refugio aislado, adquieren un aspecto nuevo y diferente, con perspectivas insospechadas. Y la vida de una reducida colectividad, obligada a compartir la buhardilla en condiciones tan dramáticas, se ilumina con episodios singulares, en los que los hechos triviales de la vida diaria adquieren una importancia particular, y donde una niña con mirada clara y terriblemente objetiva se juzga a sí misma y a los adultos, analizándolo todo con gran libertad.
Ana Frank habla de sus aspiraciones a corazón abierto, y también de los peligros, pero con gran conocimiento y sin perder la esperanza. Dos personajes del exterior (el señor Kraler, amigo de Otto Frank, y Miep, secretaria de Frank y luego de Kraler) son como seres que pertenecen a otro planeta y que, como promotores del ocultamiento de los Frank y favorecedores de los mismos, parecen redimir al resto de la humanidad de sus culpas de complicidad y de miedo.
El idilio que se inicia entre Ana y Peter tiene la gracia de una flor espontánea en sus diversas fases y manifestaciones; la descripción de la pubertad tiene una delicada naturaleza que difícilmente se encuentra en otra parte; el afecto por un gato parece el símbolo de los vínculos deseados pero imposibles con el mundo externo; las relaciones con los padres (y en particular, con la madre) se observan con gran madurez. No hay nada que la induzca a prorrumpir en invectivas y a juzgar con acritud aquella vida tan injusta y contraria a la naturaleza. "A pesar de todo, continúo creyendo en la bondad íntima del hombre", afirma Ana en el Diario; estas palabras constituyen la moral de este libro que, nacido como de una necesidad personal, tiene la honestidad genuina e inmediata de un desahogo espontáneo nunca dirigido a la publicación.


Campos de Concentración

Campos de Concentración

1. Auschwitz

El campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, situado a unos 43 km al oeste de Cracovia, fue un complejo formado por diversos campos de concentración y de exterminio construido por el régimen de la Alemania nazi tras la invasión de Polonia de 1939, al principio de la Segunda Guerra Mundial.

Se calcula que llegó a albergar a lo largo de cinco años hasta un millón trescientas mil personas, de las cuales murieron un millón cien mil, la gran mayoría de ellas judías, además de eslavos y prisioneros de guerra.

En la puerta de entrada a uno de los diversos campos que componían el complejo (Auschwitz I) se puede leer el lema en alemán Arbeit macht frei «El trabajo os hará libres», con el que recibían a los deportados las fuerzas de las SS que estaban a cargo del centro durante su periodo de funcionamiento, desde su apertura el 20 de mayo de 1940 hasta el 27 de enero de 1945, cuando fue liberado por el ejército soviético.











2. Mauthausen

La austriaca localidad de Mauthausen, a 20 km de Linz, fue el lugar elegido para albergar un grupo de campos de concentración. Inicialmente había un solo campo en Mauthausen, pero con el tiempo se expandió hasta convertirse en uno de los complejos más grande de la zona nazi de Europa.

Algunos campos subordinados al complejo de Mauthausen incluían fábricas de munición, minas, fábricas de armamento y plantas de ensamblaje del avión Me 262. A diferencia de otros campos fue utilizado principalmente para tareas de exterminio de la inteligencia, gente ilustrada y miembros de las clases sociales altas de países subyugados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial.

Muchos españoles que cruzaron la frontera en los últimos meses de la guerra civil fueron detenidos en la Francia ocupada y enviados a Mauthausen. En agosto de 1940 llegaron los primeros hasta completar los 7.300 inscritos en el campo hasta 1945.



3. Buchenwald


El campo de concentración de Buchenwald fue uno de los más grandes campos de concentración, en territorio alemán. Estuvo en funcionamiento de julio de 1937 hasta abril de 1945 en la colina de Ettersberg, cerca de la ciudad de Weimar.

En total se estima que estuvieron presos unas 250.000 personas procedentes de todos los países de Europa. El número de víctimas se estima en unos 56.000, de los que 11.000 eran judíos.

Buchenwald no era un campo de exterminio industrializado, como los grandes campos de concentración en Polonia. Sin embargo, muchos de los prisioneros fallecieron asesinados o debido a al duro trabajo y a las inhumanas condiciones de vida.

Algunos grupos de prisioneros, como los prisioneros de guerra soviéticos, fueron, no obstante, ejecutados masivamente y conducidos a las instalaciones de fusilamiento.



4. Ravensbruck
Situado en el municipio de Fürstenberg am Havel, Ravensbrück fue durante la segunda guerra mundial un campo de concentración de mujeres, situado en Alemania, 90 km al norte de Berlín.

La construcción de este campo comienza en noviembre de 1938 por orden del jefe de los SS, Heinrich Himmler, y fue abierto en mayo de 1939. En la primavera de 1941 se incorporó un pequeño campo adyacente para hombres.

Entre 1939 y 1945, alrededor de 130.000 mujeres estuvieron prisioneras y sólo sobrevivieron 40.000. Hoy, el Museo Memorial de Ravensbrück utiliza el sitio para contar sus historias, y guardar en memoria de todos los que vinieron aquí, a través de registros de información y de investigación presentado en una forma adecuada.

El campamento se encuentra a 19 millas al noreste de Rheinsberg. 

















LAS MUJERES JUDIAS EN ALEMANIA


LAS MUJERES JUDÍAS EN ALEMANIA 


Los nazis tenían los judíos como objetivos para la persecución y la muerte. Pero las mujeres, tanto judías como no judías, eran a menudo sujetas por los nazis a una persecución única y brutal.

Algunos campos y ciertas áreas dentro de los campos de concentración eran designados específicamente para mujeres. En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck hasta la liberación en 1945. En 1942, un campo de mujeres fue creado en Auschwitz (donde las primeras prisioneras eran las mujeres deportadas de Ravensbrueck). En Bergen-Belsen, un campo de mujeres fue creado en 1944. Miles de prisioneras judías de Ravensbrueck y Auschwitz fueron transferidas a Bergen-Belsen.

Ni las mujeres ni los niños fueron salvados de las operaciones nazis de asesinato masivo. Las mujeres perecieron al lado de los hombres en los territorios soviéticos ocupados por los alemanes, las victimas de los fusilamientos masivos de los Einsatzgruppen (equipos móviles de matanza). Las mujeres, especialmente ellas con niños pequeños, eran a menudo las primeras de ser “seleccionadas” para gaseamiento en los campos de exterminio.

En los ghettos y los campos, los nazis detenían mujeres para realizar trabajos forzados. Los médicos nazis a menudo usaban las mujeres judías y gitanas para experimentos de esterilización y otros experimentos humanos inmorales. En los campos y los ghettos, las mujeres eran particularmente vulnerables al acoso y la violación. Las mujeres judías embarazadas a menudo trataban de ocultar sus embarazos o eran forzadas a hacer abortos.

Algunas mujeres -- como Haika Grosman en Bialystok -- eran lideres o miembros de organizaciones de la resistencia en los ghettos. Otras mujeres participaron activamente en la resistencia armada de los campos. En Auschwitz, Ella Gartner, Regina Safir, Estera Wajsblum, y Roza Robota proveyeron la pólvora que los prisioneros del Sonderkommando usaron para volar una cámara de gas y matar a varios guardias SS en octubre de 1944. Otras mujeres participaron activamente en las operaciones de ayuda y rescate de los judíos en la Europa ocupada. Entre ellas, la paracaidista judía Hannah Szenes y la sionista Gisi Fleischmann, cuyo Grupo Trabajador (Pracovna Skupina) intentó parar las deportaciones de judíos de Eslovaquia.













¿Por qué Hitler odiaba a los judíos?

¿Por qué Hitler odiaba a los judíos?


El odio que tenía Hitler por los judíos responde al hecho de que siempre han sido, justa o injustamente, acusados de acaparar riqueza mientras el resto de la población de Europa pasaba hambre. Este odio exacerbado se introdujo en el subconsciente colectivo de la sociedad medieval y se ha mantenido hasta ahora. Hitler sólo buscó un culpable para justificar la caótica situación económica alemana y se aprovechó del tradicional odio a los judíos.



Hace 121 años nació uno de los hombres más aborrecidos de la historia: Adolf Hitler. Además de ser el Führer o jefe de Estado y comandante supremo de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial, se le responsabiliza del genocidio de seis millones de judíos europeos, conocido como el Holocausto Judío.


Primero, es necesario aclarar que el antisemitismo, que consiste en las doctrinas y tendencias contra los judíos, no fue inventado por Hitler ni por los alemanes. Este proviene de la Edad Media, cuando se acusaba a los judíos de haber matado al «Hijo de Dios»; posteriormente son tachados de usureros y discriminados en diversas partes de Europa durante el siglo XIX.








Hitler y los nazis pensaban que también los humanos eran clasificables en razas, y que en el mundo había una lucha entre ellas. La «raza aria» era la mejor, la más fuerte; los judíos pertenecían a otra, inferior. Los judíos pertenecían a una raza tan inferior que los nazis ya no los consideraban más como «personas».




COMO MATABAN A LOS JUDÍOS 



En parte, en cámaras de gas, pero muchos hombres, mujeres y niños judíos murieron a causa de enfermedades o de inanición. Esto le ocurrió también a Ana en Bergen-Belsen. Antes de que se construyeran los campos de concentración, fueron ejecutados, principalmente en Europa oriental, más de 500.000 judío




LA VIDA DE LOS JUDÍOS EN EUROPA ANTES DEL HOLOCAUSTO

LA VIDA DE LOS JUDÍOS EN EUROPA ANTES DEL HOLOCAUSTO


Cuando los nazis llegaron al poder en Alemania en 1933, los judíos vivían en todos los países de Europa. Un total de aproximadamente nueve millones de judíos vivían en los países que serían ocupados por Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Al finalizar la guerra, dos de cada tres de estos judíos estarían muertos, y la vida de los judíos de Europa cambiaría para siempre.